Era él quien estaba distrayéndome y observándome, y no pienso decir nada más, no vaya a ser que os enamoréis de la mentira que esconden sus pupilas hablando de invierno, cuando se intuye su amor por las flores. Y tampoco voy a hablar de como me arrastró su primavera, cuando me cogió de espaldas vaciándola de margaritas analfabetas y volcando sus besos, más de mil besos en un día, eso dijo.
Ni tampoco os diré como creamos una vida paralela entre mi pelo y sus dedos, que no, que os enamoráis y luego vienen los llantos...
No digáis que no lo advertí.
Ni tampoco os diré como creamos una vida paralela entre mi pelo y sus dedos, que no, que os enamoráis y luego vienen los llantos...
No digáis que no lo advertí.
-21, abril, 2014-

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